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Descubrir que el trabajo importante casi nunca es el más emocionante
Felipe Camargo
Felipe Camargo
Delivery ManagerHay una idea que me acompañó durante muchos años. Creía que el valor de un trabajo estaba en sus momentos más visibles. En marketing eran las campañas que salían al aire, los lanzamientos, los resultados, las métricas, los aplausos cuando algo funcionaba.
Entré a trabajar en Axiacore convencido de que iba a encontrar algo parecido. Pensaba que el desarrollo de software era, principalmente, hablar de innovación, arquitectura, inteligencia artificial y resolver problemas complejos.
Y sí, todo eso existe pero no es lo que más tiempo ocupa.
El trabajo de verdad casi nunca parece extraordinario
En estos meses he descubierto que una buena parte del trabajo consiste en cosas mucho menos llamativas; aclarar un requerimiento, alinear expectativas, volver a preguntarle algo al cliente porque apareció un nuevo escenario, hacer seguimiento, documentar una decisión, coordinar personas que tienen prioridades distintas, mover un proyecto apenas un paso hacia adelante. No son tareas que alguien publique orgulloso en LinkedIn, pero son las que hacen posible que un proyecto exista.
Hace poco leí una reflexión que decía que el tedio es el puente entre las ideas y la realidad, creo que tenía razón, porque las buenas ideas rara vez fracasan por falta de creatividad, fracasan porque nadie estuvo dispuesto a hacer el trabajo incómodo que había en el camino.
Entendí por qué Axiacore habla tanto de ahorrar tiempo
Antes pensaba que automatizar procesos era simplemente una forma de trabajar más rápido. Ahora lo veo distinto. Cuando ayudamos a un cliente a eliminar tareas repetitivas, no estamos eliminando trabajo. Estamos eliminando el trabajo que aporta menos valor. Eso significa que las personas pueden dedicar más tiempo precisamente a esas conversaciones, decisiones y problemas que ninguna automatización puede resolver. Y esa diferencia es enorme porque una empresa no crece por procesar más información. Crece cuando las personas tienen espacio para pensar mejor.
La Inteligencia Artificial también me hizo cambiar de opinión
Como todos, uso IA prácticamente todos los días. Me ayuda a escribir, a resumir reuniones, a organizar ideas. a empezar más rápido… Y probablemente cada año haga todavía más cosas.
Pero estos meses de trabajo también me convencieron de algo. Mientras más poderosa sea la tecnología, más importante será el trabajo que no puede automatizarse. Escuchar con atención. Entender el contexto. Detectar que el problema que un cliente describe no siempre es el problema que realmente tiene. Construir confianza. Tomar decisiones cuando no existe una respuesta correcta. Eso sigue siendo profundamente humano.
Entré pensando que aprendería sobre desarrollo de software. Y sí, he aprendido muchísimo, pero el aprendizaje más importante fue otro. Descubrí que el valor no está en escribir más código. ni en usar más inteligencia artificial, ni siquiera en automatizar más procesos. El verdadero valor aparece cuando una organización consigue liberar a las personas del trabajo mecánico para que puedan dedicar su energía al trabajo que realmente necesita de ellas. Quizá esa sea la mejor forma que encontré para entender qué hace Axiacore. No construimos tecnología para que las personas trabajen menos. Construimos tecnología para que el tiempo que inevitablemente seguirán dedicando a su trabajo sea un tiempo invertido en aquello que solo ellas pueden hacer. Porque el trabajo seguirá teniendo momentos tediosos. La diferencia está en elegir cuáles de esos tedios vale la pena conservar. Y cuáles debería asumir el software para que nosotros podamos dedicarnos, una vez más, a pensar, crear y resolver problemas.
Written by Felipe Camargo
Felipe Camargo
Felipe studied Social Communication with an emphasis in Advertising, which introduced him to marketing and the digital world through the opportunity to work with data, metrics, and people’s real needs, and to see how concrete actions can improve an experience.
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