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Baja competitividad digital en Colombia

Pablo Josué Martínez

Pablo Josué Martínez

10 Oct 2020

Baja competitividad digital en Colombia

En un momento en donde la tecnología juega un rol fundamental para la reactivación de la economía y la creación de nuevas oportunidad de negocio, Colombia recibe como un baldado de agua fría el nuevo ranking realizado por el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD por sus siglas en inglés). De 63 economías analizadas, el país ocupó el puesto 61, superando únicamente a Mongolia y Venezuela.

El estudio se centró en medir la implementación del sector digital en cada país mediante tres pilares fundamentales: tecnología, conocimiento y preparación. Colombia, por su cuenta, recibió una calificación media de 46.450 puntos sobre 100.000 posibles, lo cual demuestra la escasa educación en su ciudadanía en el uso de nuevas herramientas digitales y una lenta adaptación a las últimas tendencias tecnológicas.

Principales causas de una baja competitividad digital

El rezago digital también es evidente en América Latina, región donde Chile sale como el país mejor librado al ubicarse en el puesto 41. Los factores comunes del atraso entre una y otra economía, sin embargo, se observan en aspectos fundamentales para hacer frente a la situación actual. Entre ellos, disponibilidad de talento humano capacitado para liderar procesos de transformación digital, inversión en programas de formación específica y construcción de una sólida estructura tecnológica.

Caso contrario se vive en Asia Oriental, Europa Occidental y Norteamérica, regiones donde sobresale la elevada competitividad digital por cuenta de la efectiva transferencia de conocimiento empresarial, fácil acceso a capital y un práctico marco regulatorio en materia digital. Entre tanto, Estados Unidos demostró tener de nuevo la economía digital más sobresaliente, lo que no es muy sorpresivo debido a que cuenta con las empresas de tecnología más valiosas del mundo.

En este sentido, es perceptible que en América Latina hasta ahora las tecnologías digitales no cumplen el determinante rol que podrían tener como acelerador en materia empresarial, gubernamental y en la sociedad en general. De hecho, el informe del IMD es claro en afirmar que la tecnología, además de impactar el desempeño de las compañías, premedita la manera de cómo los países funcionan y se preparan para el futuro.

Podemos tener claro, entonces, que la competitividad digital no solo está mediada por la efectividad de los procesos tecnológicos, sino por un cambio de mentalidad que haga posible identificar los beneficios de su implementación diaria. Del informe podemos concluir que en la región persiste el gran vacío que deja la reconocida brecha digital y la tímida mirada de gran parte de las organizaciones al momento de invertir en tecnología, aún cuando los beneficios son mayores que los riesgos.

Oportunidades de una transformación digital colectiva

Un verdadero proceso de digitalización va mucho más allá de utilizar internet como medio de promoción de productos y servicios. Su verdadero significado se encuentra en la incorporación de la tecnología en nuestro ADN empresarial y, en el mejor de los casos, gubernamental.

Es así que los principales retos, por ahora, se centran en facilitar el acceso al comercio electrónico para pequeñas y grandes empresas, digitalizar nuestros procesos productivos, transformar culturalmente las ciudadanías e incorporar modelos de innovación y tecnologías emergentes en los diferentes sectores de la sociedad.

Ante este panorama, Axiacore desde el 2007 ha asesorado y ejecutado para sus clientes soluciones digitales de talla internacional. La experiencia adquirida en diferentes sectores económicos, nos permite visualizar infinitas oportunidades con las que podemos mejorar el índice de competitividad en la región. Aunque hoy preocupa la posición de países como Colombia respecto a otras economías digitales, es una alerta para iniciar un proceso de transformación digital colectivo.

En resumen

La actual pandemia generada por el COVID-19 es uno de los mayores aceleradores de la digitalización en industrias y países. Esto se demuestra en todos aquellos procesos de transformación que, antes proyectados a cinco años, pasaron a ejecutarse en cinco meses. No es gratuito que la mayor parte de los informes sobre el mercado global identifican las capacidades digitales como un gran acelerador en medio de una economía confinada.

Por todo lo anterior, quien actualmente no le apueste a digitalizar sus operaciones y servicios, está nadando contra la corriente. Tanto así que los países y empresas que demuestren una mayor flexibilidad y adaptabilidad, más que superar la “crisis”, saldrán fortalecidos de ella. No por nada, una de las conclusiones del panel de expertos del IMD apunta a la recuperación en forma de K, en la que se prevé un más rápido restablecimiento para aquellas economías que cuentan con mayor competitividad digital.